Repositorio Digital DCSH
El perfil profesional del licenciado en Política y Gestión Social esta trazado por un diseño curricular diverso y versátil, que conjuga la formación teónca con la capacidad y habilidades de aplicación en muy vanados campos de la gestión pública, donde la relación entre gobiernos, grupos sociales y ciudadanos exige para su comprensión y adecuada conducción, métodos y técnicas muy puntuales que permitan tomar decisiones, acciones y políticas, tan específicas y concretas como lo demande la problemática en cuestión En el…

Hace algunas décadas la cultura aún era un tema estudiado fundamentalmente por la antropología o la etnología, sin embargo, desde la década de 1980 buena parte de las disciplinas sociales como la sociología, la ciencia política y la historia se han acercado a la cultura con distintas preguntas y desde perspectivas diversas. Los textos publicados en este libro son artículos de egresados de la maestría y el doctorado en desarrollo rural, de la UAM- Xochimilco, quienes abordas distintos aspectos de la dimensión cultural de los procesos de transformación en el mundo rural.

Los trabajos son capítulos o resúmenes de tesis seleccionadas debido a sus aportes a la discusión de los procesos de desarrollo rural. Hoy es claro que todo proceso social tiene una dimensión cultural, y su exploración ha derivado en el desarrollo de perspectivas teóricas y metodológicas. De inicio, debemos decir que las expresiones culturales pueden entenderse como un elemento de orienta las prácticas sociales y sus transformaciones, puede ser un motor de cambio, un  factor que modela las expectativas, interese y modos de acción. Influye, definitivamente en la estructuración y transformación del mundo social. El énfasis del  posgrado es justamente el tema de las transformaciones sociales, de la construcción del desarrollo pensando desde los sujetos o actores sociales.

El presente libro es resultado del proyecto de investigación que realizó José Arturo Herrera León durante su paso por la Maestría en Desarrollo Rural de la UAM-Xochimilco; la tesis intitulada Organización y mundos de vida en San Ildefonso Chantepec, Tepeji del Río, Hidalgo, fue presentada y defendida el 18 de octubre de 2013; sin embargo, el proceso de acompañamiento que realizó el autor aún continúa.

Como directora de su tesis tuve la oportunidad de acompañar al autor en su búsqueda por comprender la manera en que las prácticas sociales de la población originaria de San Ildefonso Chantepec han incidido en sus mundos de vida y en sus formas de organización comunitaria, posibilitando la defensa de su territorio y la construcción de alternativas de desarrollo comunitario a partir de reconocer y resignificar su cultura e identidad indígena.

José Arturo Herrera advierte la necesidad de adentrarse en la vida cotidiana de la comunidad, no sólo para obtener información, sino para tratar de incidir y acompañar, de alguna manera, los esfuerzos organizativos de la comunidad, lo cual le permitió establecer un diálogo abierto y horizontal con diversos actores y grupos de la comunidad que tienen como objetivo común la idea de recuperar y resignificar sus tradiciones, costumbres y prácticas comunitarias.

Es importante destacar que abordar el tema de la presente investigación, es decir, el tema “Milpa Alta”: su identidad, cultura y territorio, no ha sido producto de una casualidad, sino más bien de una causalidad. Y es que en primer lugar, quien esto escribe es originario de dicha comunidad, específicamente de Villa Milpa Alta, cabecera delegacional y poblado que conforma también parte de la comunidad indígena de Milpa Alta. En segundo lugar, formo parte de una agrupación en cuya evolución durante los últimos doce años, ha trabajado en la investigación, preservación y difusión del patrimonio natural y cultural de Milpa Alta.

Son, pues, estas dos perspectivas a partir de las cuales observo, escribo y desarrollo la presente investigación. Y desde las que actúo como originario y como miembro de un grupo que aborda temas relativos a la ruralidad y las expresiones culturales de su gente.2 Por lo anterior, es importante señalar que mi subjetividad en la presente investigación resultará evidente, y también en ese sentido me asumo como parte de los actores sociales tal como describe Gisela Landázuri (2008), y que está, junto con la agrupación, en la búsqueda y proceso de consolidación de la participación social para desarrollar los mecanismos que expresen las capacidades, aptitudes y potencialidades no sólo para elegir, sino también para diseñar, administrar, evaluar, en fin, construir procesos de auto transformación, o si se quiere conservar el concepto de desarrollo, hablemos de éste como cambio emancipador.

Mundos Rurales tiene como propósito dar a conocer los resultados de investigación de los estudiantes, recién egresados y graduados del Posgrado en Desarrollo Rural, así como contribuir a la reflexión y búsqueda de alternativas para el desarrollo en el campo a partir del análisis de experiencias locales y regionales.

Este número que inaugura la colección reúne trabajos relacionados con la cultura de la producción campesina, desde cuya perspectiva se analizan cinco experiencias organizativas generadas de actividades como la apicultura, la pesca y la cafeticultura, y de procesos en torno a la educación y la salud, así como de la migración y el uso social de las remesas.

Las experiencias se desarrollan en comunidades de los estados de Tabasco, Durango, Chiapas, Nayarit e Hidalgo, y representan una muestra de las diversas alternativas construidas por la población campesina a partir de sus recursos, conocimientos y capacidad de resistencia y organización.

Los trabajos ponen a la vista los esfuerzos del mundo rural para salir adelante, no obstante la situación adversa que éste enfrenta como resultado de la ausencia de políticas públicas adecuadas y favorables para el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Los trabajos que integran el presente volumen de Mundos Rurales abordan, desde diversos ámbitos y procesos, las transformaciones del campo mexicano y las estrategias que adoptan los actores sociales en sus respectivos espacios de acción: el espacio local y doméstico, y el espacio laboral, marcados por la búsqueda de fuentes de ingreso para paliar la debilidad económica de las unidades campesinas que, al influjo de la "multiactividad" y manteniendo la lógica campesina de producción, recurren a la migración regional, nacional o internacional como estrategia de reproducción social.

El hilo conductor de los trabajos es mostrar y comprender las mutaciones del mundo rural sintetizadas bajo la noción de Nueva Ruralidad. Como se puede desprender de su lectura, la realidad es mucho más rica y dinámica que las categorías conceptuales, toda vez que los procesos a los que hacen referencia están determinados por una densidad histórica que pauta la relación campo-ciudad y, sobre todo, por la memoria y la cultura de los actores, quienes al buscar estrategias de vida encuentran en su identidad y en su territorio la guía que orienta sus proyectos de desarrollo personal, familiar y comunitario.

Las investigaciones que aquí se presentan, en su momento tesis para obtener el grado de Maestría en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, mantienen la frescura de la investigación de campo que, en no pocas ocasiones, está signada por el compromiso directo de trabajo con los actores sociales.

¿Qué pasa con las mujeres indígenas cuando migran de sus comunidades a una ciudad? Las tres autoras de este libro buscan responder a esta pregunta y, poniendo énfasis en distintas aristas, analizan cómo son tratadas las mujeres indígenas en las sociedades urbanas y qué desafíos enfrentan en un contexto distinto al de la comunidad. Exploran en qué sentido se modifican las identidades construidas en el seno cultural de un pueblo originario cuando viven una experiencia migratoria. Identifican qué permanece y qué cambia con la itinerancia, qué sufrimientos y alegrías surgen, qué retos y oportunidades les depara su incursión en nuevos espacios. Las tres autoras profundizan el análisis del vínculo que las mujeres indígenas establecen con diversas culturas y grupos sociales, la relación con el mundo laboral, con el mercado y con nuevas tecnologías de información y comunicación; y todas descubren las nuevas experiencias e imaginarios de las mujeres indígenas que mudan del campo a la ciudad.

Ainara Arrieta Arcilla, Amaranta Cornejo Hernández y Bárbara Schütz, egresadas del Posgrado en Desarrollo Rural de la UAM-Xochimilco, presentan la parte medular de sus investigaciones de tesis de maestría. Cada estudio implicó la interacción de las autoras con mujeres indígenas, ñähñús de Querétaro y tsotsiles de Chiapas cuyas vidas se han apartado de la trayectoria femenina previsible en sus comunidades, donde tal vez habrían sido trabajadoras agrícolas con escaso reconocimiento, jóvenes esposas, madres y amas de casa sujetas a la autoridad masculina, mujeres resignadas a su “destino”, pero sus pasos siguieron otros caminos y empezaron a inventar nuevos destinos desde la Ciudad de México y en San Cristóbal de las Casas, respectivamente.

Veracruz está localizado en la región costera del Golfo de México. Su extensión es amplia y también lo es la diversidad biológica, social, étnica, económica y productiva que en él se encuentra. El estudio “El proceso migratorio en Los Tuxtlas: remesas y reacomodos en los grupos domésticos de dos comunidades campesinas del municipio de Catemaco” se ubica en la zona costera del sur del estado, particularmente en la región conocida como Los Tuxtlas.

Esta es una región singular por su biodiversidad, misma que ha tenido reconocimiento con la formación de la reserva de la biósfera de Los Tuxtlas, cuya porción norte se integra por los municipios de San Andrés Tuxtla, Santiago Tuxtla, Catemaco, Ángel R. Cabada y Hueyapan de Ocampo. Una de las particularidades de esta región es que en la orografía de la costa del golfo, dominada por la planicie costera, emerge una cadena montañosa de origen volcánica en la que resalta el volcán San Martín Tuxtla.

La feminización del campo y de las economías locales, provocada principalmente por los movimientos migratorios de miles de campesinos, obligó a las sociedades modernas de fines del siglo XX y principios del XXI a volver la mirada hacia las mujeres rurales. Su presencia, participación y luchas organizativas, junto con las de otras mujeres en otros ámbitos de la sociedad, lograron –después de muchos esfuerzos– que fueran contempladas en las estadísticas demográficas, los programas sociales y las políticas públicas. Se ha realizado un arduo trabajo con perspectiva de género por parte del movimiento feminista, académicas, legisladoras, sociedad civil y de las propias organizaciones de mujeres rurales e indígenas para ser visibilizadas.

Sin embargo, todavía falta mucho por hacer, pues las mujeres rurales e indígenas siguen siendo discriminadas, y sus necesidades, demandas y propuestas no son escuchadas. Muchos programas gubernamentales y políticas dirigidas a las mujeres siguen siendo de corte asistencialista: las han utilizado como mano de obra para los servicios comunitarios, como administradoras y responsables de la educación y la salud de sus familias; sobrecargándolas de trabajo y condicionándoles los recursos. Siguen sin contemplar las necesidades estratégicas de las mujeres, sus propuestas y los complejos contextos en los que viven.

La presente investigación se sitúa en el ámbito de la educación escolarizada indígena en México, con el objetivo de analizar el impacto de un proyecto de educación alternativa en la construcción de las identidades de los niños de una comunidad indígena.

Presento una reflexión en torno a la manera en la que el modelo educativo de la Escuela para la Vida, desarrollado por profesores del pueblo amuzgo del municipio de Xochistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero, impacta en la construcción y valoración de identidades entre los niños de esta comunidad. Para esto, llevé a cabo trabajo de campo comparativo en dos escuelas de la comunidad, durante 20 meses, para identificar la manera en la que los niños de la Escuela para la Vida construyen sus identidades, así como la relación de estos procesos con el modelo pedagógico y las prácticas en el aula.

Llegué a La Montaña de Guerrero en 2004 para colaborar con el equipo del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan1, organización con más de 10 años de experiencia en la defensa, promoción y difusión de los derechos humanos entre los pueblos indígenas de la región. Fue en 2007, en medio de tantos casos cotidianos con los que trabajábamos los asesores jurídicos, que se presentó la oportunidad de orientar y acompañar el proceso de lucha de una comunidad indígena na savi llamada Mini Numa. La cual, como otras tantas, padecía las consecuencias de la flagrante violación a sus derechos humanos. En este caso, se trataba de varias muertes de niños, personas adultas y mujeres en el embarazo o el parto, ocasionadas por la falta de atención médica para curar enfermedades y padecimientos de la pobreza.

En Tlachinollan era común recibir solicitudes de apoyo porque las comunidades carecían de servicios básicos –no había maestro ni doctor, no había caminos, agua, luz, escuela, clínica–, porque las lluvias o el viento se habían llevado parte de sus casas y la gente tenía que vivir a la intemperie, porque el suelo se abría y las casas se derrumbaban, y porque todas estas necesidades se hallaban sin respuesta o atención gubernamental. En éstas y otras situaciones estaba Tlachinollan para gestionar, dialogar y demandar a las autoridades su pronta intervención. Si las primeras acciones no generaban algún resultado favorable a la prevalencia de los derechos colectivos de las comunidades, entonces se promovía la denuncia pública, se hacía evidente la omisión del gobierno o se interponían diversos recursos jurídicos. También se generaba presión social con el apoyo de una red de actores nacionales e internacionales para exigir el cumplimiento de los derechos colectivos de los pueblos.

Pensar el futuro del sistema político y la democracia en México a la luz del resultado de dos revoluciones centenarias implica la elaboración de un riguroso análisis crítico retrospectivo que permita hacer un balance de lo logrado, de los rezagos y de cómo enfrentar los nuevos desafíos en el futuro. De lo que se trata es de explicar el presente del sistema político y de la democracia en México sirviéndonos de los hechos del pasado, aprehendiéndolos y proyectándolos como nuevas…
Casi dos años después de haberse declarado la crisis económica no es evidente que realmente se esté superando la fase crítica. Los dirigentes del gobierno insisten en afirmar que se están presentando señales claras de una salida. Sin embargo, los trabajos que aquí se presentan, en su mayoría, no comparten ese punto de vista. Por una parte, es muy pronto para ver resultados; por otra, las escasas señales que existen no son muestra de un cambio sólidamente establecido.El propósito de…
La encrucijada que vive México, se antoja –en medio de estos tiempos preñados de sentidos escatológicos–, compararla con las condiciones que llevaron a las guerras de independencia y la revolución.En este libro constatamos la vitalidad social, cultural y política que emana desde los mundos rurales de nuestro país, en particular de una vuelta al sentido de estrategia, en tanto horizonte de visibilidad histórico que permite vislumbrar utopías posibles sobre la base de un cambio profundo de la correlación de fuerzas…
En el ámbito de la Matemática subsisten, a la fecha, debates que parecen interminables Como ejemplo, dos de ellos ¿se crea (inventa) la Matemática o se descubre?, ¿son indispensables las demostraciones formales y rigurosas o, en ciertas circunstancias, se puede prescindir de ellas? En su libro Matemáticas La pérdida de la certidumbre, Morras Kline sostiene que las matemáticas puras modernas se han desarrollado en cuatro direcciones abstracción, generalización, especialización y axiomatización. En consecuencia, resulta pertinente preguntarse si tales trayectorias chocan…

Las faenas comunitarias investigadas en el presente trabajo reflejan y se refieren a las experiencias vividas durante la limpieza del caño del agua de riego que viene desde los linderos del pueblo de San Jerónimo Amanalco (lugar donde nace el agua), llegando al depósito conocido popularmente como “La lagunilla”, situado por atrás del cerro de la Virgen. Pero, también, registran las vivencias de otras faenas menores realizadas dentro del pueblo, eventualmente, para resolver problemas de interés común.

Lo que acontece, en realidad, en contextos sociales como el del pueblo de San Miguel Tlaixpan, municipio de Texcoco, Estado de México, que sufren la repentina dialéctica ciudad frente a campo —en este caso, al iniciarse el siglo XXI— es que, en su lentísima metamorfosis hacia el grado de ciudad, tienen que atravesar por un perverso y doloroso purgatorio. Es decir, cualquier poblado rural se convierte en una zona intermedia de larga duración, definida por Raymond Williams como “suburbio, ciudad-dormitorio, “favela””. En una palabra, y a nivel de historia universal, “La Revolución Industrial —continúa diciéndonos el autor antes citado— no transformó apenas la ciudad y el campo: ella se basó en un capitalismo agrario altamente desarrollado, habiendo ocurrido muy pronto el desaparecimiento del campesinado tradicional”

Este libro recoge los trabajos de estudiantes e investigadores relacionados durante varios años con los habitantes de la región triqui baja y con los migrantes originarios de la región de Cópala. Su objetivo es recuperar la experiencia y la voz de los triquis dando particular relevancia a los testimonios de los migrantes.

En estas páginas se expone la violencia política que ha desgarrado durante décadas la región de Cópala y la problemática política que surge de los recurrentes proceso de expulsión de sus poblaciones; los distintos ciclos de violencia política que dieron lugar a las oleadas de emigración hacia las ciudades, al noroeste de México y a Estados Unidos; los circuitos migratorios de la Triqui Baja hacia el noroeste de México, en particular a los estados de Sonora y Baja California, así como las formas de movilización y organización de los triquis en esos estados; el proceso de asentamiento de los triquis en el Valle de San Quintín; la violencia sufrida y narrada por mujeres triquis que emigraron al Distrito Federal y a la ciudad de Oaxaca y las vivencias originadas por el racismo, la discriminación y la profunda injusticia social que privan tanto en la región de origen como en las ciudades de destino; las condiciones de asentamiento y trabajo de los triquis en la Ciudad de México y de los que migraron a Estados Unidos y retornaron después a Cópala, y, en fin, las transformaciones políticas y culturales que viven los migrantes triquis en Estados Unidos.

A través de la experiencia migratoria de distintas generaciones de hombres y mujeres triquis y de las luchas por la defensa de sus derechos, este pueblo indígena ha logrado reconstituir a pesar de la dispersión su tejido comunitario, sus tradiciones y sus formas organizativas.

- ¿¡Tons qué…, Güey!? - ¡¡¡Chido…, güey…, chido!!! - ¿¿Neta?? - Neta…  güey; ¿va? - ¡¡Va!! Va que va… ¡va, va-va! El diálogo anterior, común entre jóvenes de esta urbe y estos tiempos, revela pobreza de lenguaje, que no necesariamente ausencia de información, pues en ese estilo coloquial subyace una gran variedad de sobreentendidos para quienes lo practican. Sin desconocer  que conversaciones  como la presentada albergan pocas ideas y, además, simples.  La revista  Política y Cultura entrega este  texto de…
El abultado cuerpo de celebraciones que acompaña al bicentenario del inicio de la Revolución de independencia y al centenario de la Revolución mexicana, y que ha cobijado numerosas expresiones oficiales más entusiastas que reflexivas, abre un espacio significativo para que la participación universitaria tome su sitio en estos actos con los instrumentos que le son propios y fundamentales: la razón y la reflexión. Las universidades públicas, peculiares conciencias críticas de las sociedades a las que pertenecen, y a las que…

En México la intervención institucional para el desarrollo ha girado en torno a un objetivo: la consecución del cambio social. Desde la época cardenista (1934-1940) las propuestas y programas para el medio rural surgieron de instituciones públicas –gubernamentales o no– pero dichos cambios estaban enfocados desde una perspectiva externa. Con esa orientación las políticas del desarrollo resultaron muy costosas. Se promovieron cambios en la vida de los actores rurales locales y se alteró la cotidianidad, individual y comunitaria, sin contar con la anuencia ni la participación consciente de sus actores.

A partir de las últimas décadas del siglo pasado empezaron a ser cuestionadas las formas de intervención que, desde el Estado, impulsaban esos cambios. Surgieron corrientes y organizaciones civiles que buscaron modificar el rumbo. Sin embargo la intencionalidad no ha bastado. Es necesario saber cómo dichas iniciativas han sido apropiadas y conducidas por quienes las instituciones buscaban “emancipar”; tal ha sido el caso del trabajo con mujeres.

Las iniciativas han surgido tanto en instituciones gubernamentales como organizaciones civiles centradas en formar y capacitar a las actoras indígenas, tanto en gestión de proyectos como en la defensa de sus derechos jurídicos y políticos y para que puedan negociar sus propuestas locales en mejores términos, como es el caso de los artículos que presentamos. Sin embargo, no todas las iniciativas responden, complementan, potencian o facilitan localizar las prioridades, las vías de reproducción material y cultural de las y los actores locales.

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