LA EVALUACIÓN DEL PROCESO FORMATIVO[1]

Documento de trabajo. Acuerdo 28-08-14

La evaluación no se reduce a la simple medición o puntaje de lo supuestamente aprendido en un periodo de tiempo establecido, sino más bien implica un marco general de análisis, es entonces, una interpretación de las conductas observadas.  En efecto, no se trata de evaluar para clasificar, seleccionar o mortificar sino de evaluar para ayudar mejor al estudiante en su trayectoria, controlar mejor la acción pedagógica en los niveles del material presentado a los estudiantes, de la relación profesor-alumno, del colectivo de la clase en una perspectiva dinámica, y de apoyo al profesor (a) para mejorar en la coordinación del proceso.  La evaluación formativa no es una verificación de conocimientos: es la interrogación de un proceso, un retorno,  una reflexión sobre el aprendizaje mismo y su utilidad es, antes que nada, permitir al estudiante que reconsidere su trayectoria y no su estado (de conocimiento) de darle sentido a su aprendizaje, al mismo tiempo que puede impulsarlo a reconocer las lagunas eventuales o insuficiencias en su recorrido y por esto, llevarlo a la búsqueda, o en el caso de menor autonomía, a preguntarse los medios para resolver sus dificultades[2].

La Evaluación formativa, entonces, no es solamente la posibilidad de determinar el punto donde se está, (un regreso puntual): es más bien el relanzamiento: genera elementos guías para el aprendizaje posterior, puede permitir a  la vez la motivación del aprendizaje y su dinamización  a través de la posibilidad de situar al alumno mostrándole sus avances y dándole posibilidades de encontrar una direccionalidad y salidas a sus aprendizajes.

Por otra parte, la evaluación formativa restituye, reintroduce la dimensión temporal del aprendizaje: Pasamos de la evaluación de un estado (la evaluación sumativa, y también ciertas formas de evaluación formativa) a una evaluación en el tiempo.  Movimientos, trayectoria, paso, evolución, progresión: son estos los aspectos complejos e importantes del aprendizaje que son esenciales.  Es también lo que se debe tomar en cuenta cuando se evalúa.

Evaluar y no controlar: es importante marcar la diferencia esencial entre estas dos prácticas, como dice Ardoino: “la noción de control necesita situarse fuera del tiempo…en su preocupación por la búsqueda de la unicidad, de la precisión, de la medida, el control privilegia el espacio y excluye el problema temporal, de la duración, de la incertidumbre, en tanto que la evaluación, salvo cuando se cualifica en su parecido al control, no puede excluir las cuestiones del imaginario, de la creación, de la temporalidad, y sobre todo de los valores”[3].  Éste es uno de los aspectos más importantes de la evaluación formativa: que confiere también al alumno una mirada sobre lo que él hace, lo integra, lo concierne, mostrándole que la toma de conciencia de lo que hace, puede aportarle una ayuda determinante para mejorar su eficacia.  Así lo motiva, dándole a través de la explicación de su trabajo, la posibilidad de comprender el sentido del aprendizaje.

La evaluación formativa autonomiza al estudiante, al ofrecerle la iniciativa de conducción de su propio proceso de aprendizaje y de una profundización, de un cambio, de una consolidación en los procesos del aprendizaje.

Puede a su vez, hacerle sentir que él produce su propio aprendizaje, más que “ingerir” verificando de tiempo en tiempo que éste va bien, que digiere bien.  El estudiante participa del proceso de su propio aprendizaje, desarrolla actividades de autodeterminación del mismo y pasa de una simple ejecución de consignas a uno de participación activa.

Un elemento fundamental de la evaluación formativa: es de que da al error un nuevo status, productivo en vez de negativo, al contrario de la evaluación sumativa. Este cambio fundamental de perspectiva implica que el error abre el campo de la pluralidad y esto debe ser tomado en cuenta, porque significa que si hay diversas maneras de cometer errores, existen entonces diversas maneras de aprendizaje.  El tipo de errores que se cometen, los procesos mentales que revelan, todo esto puede servir, tanto al estudiante como al maestro, a reconstituir un “estilo cognitivo”, donde el conocimiento podrá constituir una ayuda preciosa a la elaboración de estrategias de aprendizaje y de enseñanza.  El error, en efecto, puede, en un sentido, ser considerado como un fenómeno de interfase; juega, podríamos decir, en la frontera de dos procesos, y puede ayudar a situarlos  uno en relación al otro.

En el sistema Modular de la UAM-X, la evaluación va más allá de evaluar a cada uno de los alumnos para darles una calificación.  En este sentido, para el posgrado en Desarrollo Rural, la evaluación se entiende como un proceso que se desarrolla a todo lo largo del programa, en cada semana, en cada día, a cada momento y en los años que tome el programa entero y la acción de enseñar y aprender en su interrelación compleja.

Entonces, podemos decir que el sentido central de la evaluación en el posgrado es aportar al estudiante elementos de reflexión sobre su proceso y su desempeño en las actividades académicas que se realizan en el posgrado, cualquiera sea el nivel en el que se encuentren.

CRITERIOS QUE SE PODRÍAN TOMAR EN CUENTA EN LOS PROCESOS DE EVALUACION DE LOS APRENDIZAJES, DE COEVALUACIÓN Y DE AUTOEVALUACION EN LOS PROGRAMAS DEL POSGRADOS

  1. El objetivo final del proceso de evaluación es:

-       Mejorar el proceso de enseñanza –aprendizaje

-       Hacer las modificaciones adecuadas a sugerencia de los alumnos o del docente.

-       Actualizar la bibliografía cuando sea necesario.

-       Estimular la capacidad crítica y autocrítica fundamentada y abierta de los alumnos, como aporte del ejercicio ciudadano.

-       Garantizar el trabajo en grupo.

  1. Metodología de trabajo, elementos a tomar en cuenta:
  1. Rescatar los conocimientos previos y experiencias de los estudiantes, y relacionar con su tesis.

-       Lectura de la bibliografía, Participación fundamentada, con criterio

-       Capacidad crítica.

-       Comprensión de la problemática tratada.

-       Capacidad de argumentar su participación

-       Calidad de las preguntas.

-       Relación con su experiencia profesional o de vida, relación a sus conocimientos anteriores, relación a su proyecto de tesis.

-       Avances durante la semana en relación a sus conocimientos o capacidades previas

-       Relatorías o diferentes tipos de trabajo que se presenten en los subgrupos, o trabajos que se soliciten en relación al trabajo en aula

-       El proceso de autoevaluación

-       El proceso de coevaluación

-       Devolución de los resultados del proceso a los estudiantes individualmente.

  1. Evaluación del docente y de los alumnos sobre el funcionamiento del subgrupo y del grupo de plenarias.

-       ¿Cuál es el sentido de la plenaria?

-       Sobre la colaboración del grupo.

-       Dinámica de trabajo y de discusión

-       Elementos novedosos e interesantes

-       Problemas específicos que impidieron la discusión

-       Adecuación y calidad de las lecturas

-       Capacidad de solución grupal ante los problemas que aparecen

-       Sugerencias para mejorar la dinámica

-       En la evaluación anual analizar: ¿Cómo están a un año del proceso de enseñanza y aprendizaje en el nivel en que se encuentre articulando los contenidos con sus prácticas?.

  1. Evaluación de los profesores, elaborada por cada estudiante, y en forma grupal
    1. ¿Definir cuál es la función del profesor en el grupo?
    2. Evaluar anualmente: cada alumno(a) podría evaluar a uno(a) o a los profesores que desee y que haya tenido durante ese año, en una hoja por profesor de manera cualitativa y propositiva.

-       Papel del docente ante el subgrupo

-       Aclaración y respuesta de dudas,

-       Coordinación y/o apoyo al desarrollo de las sesiones

-       Enriquecimiento de las lecturas y de la discusión,

-       Ampliación de las mismas

-       Conocimiento de la problemática tratada

-       Capacidad de escucha a las propuestas e intervenciones de los participantes en el grupo

-       Dinámica educativa

  1. Documento de trabajo (ensayo) cuando éste sea requisito del trimestre.

Ensayo sobre las preguntas, problemáticas, o puntos cruciales de las lecturas desarrolladas a lo largo del trimestre, estructuradas en función del enriquecimiento de su investigación o tesis.

            Criterios de evaluación del trabajo (ensayo)

-       Tipo de documento

-       Desarrollo de la temática.

-       Comprensión de la problemática tratada en el módulo

-       Organización del documento

-       Redacción

-       Discusión sobre las ideas

-       Inclusión o recuperación de la bibliografía tratada en el módulo

-       Relación a su tema de tesis o incorporación de elementos problemáticos de la misma.


[1] Documento de trabajo, presentado y discutido en el Colectivo de profesores. Acuerdo 28.08.14

[2] Para profundizar sobre la evaluación formativa, ver Abrecht, Roland: (1991).

[3] Ardoino, J.E. Berger, G: (1986), in Pour L’évaluation au pouvoir, Nº 107, Privat, Paris, France.