Domesticando al oso

El Suave

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de participar en un evento de estudios europeos organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como era de esperarse, en general, la calidad y objetividad de los trabajos presentados fue buena. No obstante, algunos participantes no dejaron de lado posiciones sesgadas, sin objetividad y antirrusas. Entre frases como: “borrachera nacionalista” y “domesticación de Hungría”, trataban de justificar las acciones del gobierno ucraniano contra la población del Donbás y el crecimiento del ultranacionalismo en Europa.

No se pueden justificar los abusos cometidos por un gobierno contra sectores de la población que tienen un origen distinto, o las leyes que prohíben los derechos de quienes tienen una identidad lingüística y étnica diferente, o a los miembros de grupos radicales que abiertamente buscan exterminar a sectores de la población con los que no se sienten identificados. Los supuestos expertos defendían una democracia de mayorías que se impone a las minorías, obviándose del consenso. Si bien Viktor Orbán, por decir lo menos, es un político polémico y nacionalista, pretender domesticar a Hungría no construye lazos, los rompe ¿Qué pretenden los supuestos expertos? ¿Qué significa domesticar un país?

Cuando los supuestos expertos se hunden en las narrativas de los grandes medios de comunicación occidentales como: “agresión rusa” y “guerra de agresión” sin dar sustento a sus afirmaciones sólo promueven la desinformación, alimentan el discurso belicista, exacerban los prejuicios contra Rusia y demuestran su falta de interés por conocer a una sociedad que no entienden. En la coyuntura internacional actual los académicos deben presentar investigaciones objetivas que ayuden a generar soluciones a los conflictos.

Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad de sus autores

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